El compañero Stalin Pérez [1] planteó que hay que seguir construyendo la UNT como central clasista, pero al mismo tiempo trabajar por la construcción de un instrumento político, el PRS, y desarrollarlo como una opción de poder. Así mismo señalo la ineficacia y corrupción de los «partidos del cambio».
Miguel Hernández [2] planteó que «hay un desgaste, hay un desencanto con los partidos del gobierno; hay sectores de la población que tienen dudas de la política del gobierno de comenzar a tender puentes con la burguesía venezolana, de comenzar a negociar directamente con Fedecamaras... El PRS nace como respuesta a lo que esta sucediendo hoy. Para darle respuesta inmediata a los trabajadores y el pueblo, para empezar a transitar el cambio de la construcción de un socialismo sin la negociación con la burguesía, sin conciliación de clase, sin patronos y sin burócratas...»
Ángel Arias [3] expuso la importancia de avanzar en la construcción de un partido obrero realmente revolucionario, que luche por un «gobierno de los trabajadores» como dice el lema del PRS, la necesidad de levantar un programa obrero independiente del programa de conciliación de clases que representa hoy el gobierno de Chávez. Es decir, con una política que podría expresarse en oponerse concretamente a la política gubernamental de «cogestión» de empresas con los empresarios, denunciar ese manera de salvar a los capitalistas de su crisis y exigir que el gobierno le de a los propios trabajadores las facilidades que hoy le da a los empresarios, para que estos lleven a cabo la gestión obrera directa de las empresas... Con políticas como esta, se puede ir planteando una alternativa verdaderamente revolucionaria ante el programa de reformas del gobierno así como ir postulando a la clase trabajadora como dirigente del conjunto del pueblo pobre contra el capitalismo.
Orlando Chirino [4] recordó comó después de la dura derrota que le propinamos los trabajadores y el pueblo pobre a la burguesía proimperialista durante el paro patronal nació la UNT, y que aunque «...la fundación de la UNT fue un acto burocrático, fue un acuerdo entre corrientes, pero decíamos que era profundamente progresivo. Porque uno mas y otros menos, interpretábamos sin ninguna duda que era la aspiración mas grande de los trabajadores: terminar de derrotar los canallas de la CTV, a los que dirigieron el movimiento sindical por mas de 40 años, atados al imperialismo, atados al régimen democrático burgués que gobernaba en el país y atado fundamentalmente a Fedecamaras». La nueva dirección de la UNT que deberá surgir de su II Congreso, debe ser combativa, clasista y democrática, rechazando los métodos y políticas comos los de la CTV, que incluso ya se reflejan en grupos a lo interno de la UNT que, irrespetando lo votado por los trabajadores en el I Congreso, sobre la provisionalidad de la actual directiva, pretenden enquistarse y seguir postergando las elecciones.