El 9 de agosto los trabajadores de Alfarería Internacional dieron fin a la importante lucha que durante 52 días llevaron a adelante, y que tuvo como apoyo a sus familiares, la comunidad del sector y diferentes sindicatos que hacen vida en el estado. La medida tomada por los trabajadores se debió al despido, por parte del empresario Ceferino Ruiz Sánchez, de toda la junta directiva del nuevo sindicato formado por los trabajadores, que había desplazado a la burocracia del viejo sindicato propatronal. Este mismo empresario es dueño de otras 7 alfarerías ubicadas en distintos estados del país, y ya tiene el record de tener conflicto en dos de ellas.
Los trabajadores que conforman la nueva junta directiva del sindicato, no sólo fueron despedidos por el patrón sino que también fueron demandados por el mismo acusándolos de «secuestro», «lesiones» y «violentar la propiedad privada»; y como las bases de la justicia patronal con la que contamos favorecen siempre a los patrones, el Fiscal 5º del estado Carabobo, Jaime Martínez, les dictó auto detención. La Guardia Nacional ejecutó la orden, deteniéndolos y amenazándolos con llevarlos a la cárcel de Tocuyito como si fuesen delincuentes. Los compañeros fueron enjuiciados y sentenciados a presentarse cada 30 días a los tribunales.
Sin embargo, los trabajadores no se doblegaron y se mantuvieron firmes en la lucha haciéndole frente a la represión de la Guardia Nacional y de la «Justicia», que siempre actuó a favor del empresario. En la pugna, el empresario tuvo que dar su brazo a torcer frente a los trabajadores y aceptar el reenganche de la directiva del sindicato, pagar a todos los trabajadores el salario correspondiente a los 52 días de huelga y retirar la demanda que había introducido a los directivos del sindicato, para que la empresa volviese a prender sus hornos y darle continuidad a la producción.
Lo que hay que resaltar de esta lucha, además del triunfo, es el hecho de que los trabajadores de la fábrica, que conocen todo el proceso de producción de la misma ¯cuya producción en las actuales condiciones genera material para construir 12 casas diarias y 84 semanales, es decir, 336 casas mensuales¯, llegaron a exigir la demanda de expropiación de la empresa para ponerla a producir bajo su propio control y administración directa. De haberse conquistado esta demanda hubiera sido un gran avance y símbolo de lucha, pues hubiese demostrado cómo los trabajadores, sin la ayuda ni la presencia del capitalista, pueden hacer funcionar las fábricas.
El avance en la lucha y la conciencia de estos se debe a la confianza que tuvieron sobre su propia fuerza, apoyada en la solidaridad de sus familiares, la comunidad de la región y el activo respaldo de los sindicatos del estado Carabobo, derrotando el plan del capitalista. Esta lucha nos demuestra que la unidad de los trabajadores, junto con el apoyo de los sectores más empobrecidos, hace difícil que los capitalistas puedan derrotarlos.