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Publicación de teoría y política marxista

 
15 MILLONES SIN VIVIENDA PROPIA O ADECUADA
Por una reforma urbana radical

Fuente: Por Milton D’León

Más de 3 millones de viviendas, según estadísticas oficiales, es el déficit habitacional en nuestro país, lo que alcanza un total de 15 millones de personas que no tienen o carecen de una vivienda digna1; prácticamente 6 de cada 10 familias del total de la población. Solamente en Caracas, desde 1999, se viene incrementando la ocupación de edificios por parte de familias de trabajadores y sectores populares organizados por agrupaciones de inquilinos, por organizaciones comunitarias pro vivienda, por comités de tierra urbana y otras organizaciones sociales populares, mientras desde el gobierno nacional y de la Alcaldía Metropolitana se llama a la contención de las «ocupaciones ilegales», en muchos casos con medidas judiciales y de prisión ¯pues no se puede violar el sacrosanto derecho de la propiedad privada o el derecho de los latifundistas del concreto. El gobierno de Chávez ha lanzado recientemente su nuevo plan habitacional «Villanueva», pero este nuevo plan, así como el ya fracasado plan «Hábitat», apenas rasguña el drama de la vivienda que agobia a millones de trabajadores e inmensas mayorías de los sectores populares del país.

En este marco, la reciente medida del alcalde metropolitano Juan Barreto de expropiar, bajo previa indemnización, los campos de golf del Caracas Country Club y del Valle Arriba Golf Club para construcción de viviendas, obtuvo bastante simpatía popular, ganándose al mismo tiempo el repudio del sector inmobiliario, de la construcción, de la cámara de bienes y raíces y de las altas clases adineradas. Pero también sufrió amenazas de sanción provenientes de algunos sectores de su propio partido, del MVR, y hasta del propio Presidente a través del comunicado de la vicepresidencia, donde se opone a las expropiaciones: «El Gobierno Nacional no comparte la decisión adoptada por el Alcalde del Distrito Metropolitano de Caracas... por considerar que los mismos pudieran afectar normas constitucionales y legales de la República Bolivariana de Venezuela.»2. Pero hay que ser claros, la medida del Alcalde metropolitano, aunque no estamos en contra, es ultra parcial y cargada de bastante simbolismo pues no ataca el problema de fondo y se limita a los campos de golf, bajo una multimillonaria indemnización3.

La cuestión de la vivienda en Caracas y el drama de millones familias pobres no está para simbolismos de este tipo, sino para una solución inmediata de este acuciante problema. No sólo la ausencia de millones de viviendas, sino que también la precariedad de las mismas es otro gran drama habitacional como así también la falta de un entorno o hábitat dignos. Según el censo de 2001, de 10 viviendas construidas, 7 fueron realizadas por los pobladores, 2 por el Estado y 1 por el sector privado. Pero la inmensa mayoría de las «casas» construidas por los sectores populares está localizada en terrenos residuales, volviendo vulnerable a las familias ante derrumbes e inundaciones; de hecho, la recurrencia de damnificados constituye la manifestación más crítica del problema estructural de la vivienda.

Pero el problema de la vivienda no se reduce a Caracas, sino que es uno de los problemas más acuciantes del país como vemos por las alarmantes cifras. Desde el gobierno nacional, luego de siete años de gobierno y de una alta renta petrolera, de un producto interno bruto que va creciendo y de altas reservas internacionales, la cuestión de la vivienda no se ha resuelto en lo más mínimo. La «Misión Hábitat» del gobierno ni siquiera roza el problema habitacional: entre 1999 y el primer semestre de 2006, el gobierno nacional, junto con gobernaciones y alcaldías, construyó apenas 170.000 viviendas. El Presidente le echa la culpa a los ministros, y de allí los continuos cambios ministeriales, cuando en realidad no existe un plan desde el Estado para resolver este problema que agobia a millones de familias pobres y trabajadoras. Según estudios especializados, en el período 1990-1993 se construyeron 284.089 viviendas en 4 años; de 1994 a 1997 se construyeron 218.0764, y según el propio gobierno entre 1999 y 2003 se construyeron apenas 90.000 viviendas5. Desde el año 1999, el gasto público en vivienda comienza a ejecutarse a través de los Planes Nacionales de Vivienda, contando principalmente con recursos del Fondo de Aportes del Sector Público, fondo que corresponde a la inversión social del Estado en vivienda, establecido en un 5% del presupuesto nacional6. Una verdadera miseria para un problema tan crucial para millones de familias, tomando en cuenta el fuerte crecimiento de la riqueza nacional en los últimos años. ¿A dónde va todo ese dinero? ¿A dónde va la renta petrolera?¿Por qué no se destina como mínimo el 20% del PIB, es decir, del total de riquezas que se genera en el país para frenar este drama de millones de pobladores? ¿Qué revolución es esta que ni siquiera resuelve un problema tan fundamental en la vida del pueblo? Basta de promesas y palabras.

Mientras existe este gran drama nacional, el gobierno de Chávez viene pagando a la banca imperialista la fraudulenta deuda externa y subsidia y avanza en los grandes acuerdos con los grandes capitalistas; postergando así las necesidades del pueblo pobre para transferir capitales al imperialismo con el pago de una deuda ilegítima. Al mismo tiempo, los que se vienen beneficiando del alto crecimiento económico del país son los grandes empresarios, la banca en manos de los grupos imperialistas, las transnacionales en el negocio petrolero, y no precisamente los trabajadores y el pueblo pobre. Los golpistas de siempre que produjeron una pérdida de más de 20 mil millones de dólares durante el paro-saboteo mantienen más de 100 mil millones dólares en el exterior, sin que el gobierno les haya tocado un centavo.

POR UNA REFORMA URBANA RADICAL Y UN PLAN NACIONAL DE OBRAS PÚBLICAS Y DE CONSTRUCCIÓN MASIVA DE VIVIENDAS

La penuria de la vivienda para los obreros y para los grandes sectores populares no es más que uno de los innumerables males originados por el capitalismo. Infinidad de tierras urbanas usurpadas, acaparadas u ociosas se encuentran en manos de los capitalistas, así como grandes propiedades inmobiliarias son destinadas al negocio especulativo mientras millones carecemos de un lugar decente para vivir. La lucha por una vivienda digna envuelve a millones de trabajadores y pobladores pobres, sólo mediante la movilización y coordinación de las agrupaciones de inquilinos, comités de tierra urbana, organizaciones populares pro vivienda y aliados a los grandes sectores de la clase obrera, se podrá organizar una verdadera pelea nacional.

Y el problema de la vivienda, que adquiere en nuestro país dimensiones de una demanda estructural, será imposible de resolver si no se tocan los intereses de la propiedad privada. Por eso es que los planes habitacionales del gobierno han mostrado un verdadero fracaso, pues no se ha tomado ninguna medida seria para resolver este problema que implicaría tocar los intereses de los grandes capitalistas. Buscar una solución al problema de la vivienda sin tocar los intereses de los capitalistas, de los grandes dueños de las empresas constructoras, de los bancos privados que se benefician y los principales responsables de la especulación inmobiliaria, y en general de todos los sectores de la clase dominante, no brindará ninguna solución real en beneficio de las mayorías populares.

De la misma manera que en el campo se hace necesario una profunda revolución agraria con la expropiación sin indemnización de los terratenientes, en las ciudades es más urgente que nunca una profunda reforma urbana radical que tenga como primer paso la expropiación inmediata de los llamados latifundistas del concreto que lucran con alquileres altísimos con las familias trabajadoras, sin ningún tipo de indemnización. Al mismo tiempo la expropiación inmediata, sin pagarles un solo centavo, de todas las tierras urbanas que los capitalistas mantienen acaparadas para el negocio especulativo, implementando un plan masivo de construcción de viviendas como parte de un gran plan nacional de obras públicas, que al mismo tiempo que empezaría a resolver el problema habitacional podría garantizar empleo para millones de trabajadores desempleados con un salario al nivel de la cesta básica. Un plan de obras públicas realizado bajo control de los trabajadores de la construcción y coordinado con los pobladores para responder concretamente a sus necesidades.

Imponer un plan con estas características se hace necesario también imponer el control obrero sobre las grandes empresas de construcción y de los dueños de los conglomerados del cemento y de toda la industria constructora, la nacionalización de la banca y todo el crédito disponible para poner todo en función de resolver el acuciante drama de la vivienda y no permitir, como se hace hoy, que mientras millones no tienen donde vivir existen empresas que exportan el cemento y demás materiales de construcción en vez de destinarlo a la producción de viviendas. Con el control obrero sobre toda esta industria, serían los propios trabajadores quienes determinarían que la producción sea destinada a satisfacer esta necesidad fundamental de la población pobre, lo que implicaría un abaratamiento grande de los costos. Y si los capitalistas boicotean la determinación de los trabajadores de nacionalizar inmediatamente todas las empresas del ramo sin ninguna indemnización, esto debe ser levantado y exigido por los sindicatos de la construcción y por la UNT.

Hemos visto cómo Chávez no aplica ninguna medida de este tipo, todo lo contrario, prefiere negociar con los empresarios de la construcción, garantizándole el negocio de los propios planes del Estado, e incluso subsidiándolos, cuando sabemos que el sector privado en la producción del hábitat siempre está signado por la valorización de la vivienda como mercancía. Y más aún los mismos subsidios del Estado a los empresarios de la construcción han estado destinados a los sectores de mayor poder adquisitivo. Por eso insistimos en que solucionar el problema de la vivienda implica comenzar a cuestionar la propiedad de los medios y recursos de la construcción, en manos de unos pocos empresarios, y avanzar en la expropiación de estos para ponerlos al servicio de los trabajadores y el pueblo. Como afirmaba Federico Engels, «para acabar con esta penuria de la vivienda no hay más que un medio: abolir la explotación y la opresión de las clases laboriosas por la clase dominante».

1 Calculando a un promedio de 5 personas por familia, aunque según el INE se calcula por el censo de 2001, 4,1 personas por familia, lo que daría un promedio de 13 millones de personas, cifras igualmente altísimas.

2 Declaración oficial del gobierno nacional del 30/08/06 condenando la medida de Barreto.

3 Hay que tomar en cuenta la cifra sideral que se pagará por esos terrenos, siendo que el metro cuadrado del terreno del Valle Arriba se ubica en 4,7 millones de bolívares y de 4,4 millones el del Country Club.

4 Revista «Quantum» 03/09/04

5 Si se agregan las construidas por las gobernaciones y alcaldías se alcanza un total de 100.000 viviendas.

Memoria y Cuenta del Ministerio de Infraestructura. Conavi- Planes Nacionales de Vivienda 2003-2004.

6 Conavi. Planes Nacionales de Vivienda 1999-2004.



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